El texto de Boudrillard, me parece,
puede abrir una reflexión interesante en cuanto a “realidad”, simulación,
performatividad e hiperrealidad de la constitución diversa referente a las
identidades de género y sexualidad. Precisamente, con la simulación, el
referente y su resignificación se presenta de forma constante e indefinida en
la contemporaneidad; con esto, resulta evidente el desmoronamiento de precarias
dicotomías que pretenden abarcar narrativas absolutistas referentes a la matriz
heterosexual y sus respectivas contraposiciones (sexo/género, hombre/mujer,
masculino/femenino, etc.) y sus encarnaciones performáticas. ¿Cómo sería
posible establecer, entonces, estos conceptos si en su reiterada compulsión
repetitiva de los mismo, la construcción y reconstrucción de sus significados
se ven transformados así como también sus significantes? ¿Qué puede entenderse
como real(idades) o hiperreal(idades) una vez participante la
(des)simulación?....La referencia única, “pura” y definitiva resulta
completamente obsoleta.
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