lunes, 3 de octubre de 2016

La crisis de la representación en la época de la geopolítica

Dentro de la ruina de la representación, lo que solía estar "fuera" del capitalismo, la marginalidad, queerness, o raza, ha sido simbólicamente incorporado y privado de su capacidad para interrumpir y disputar. Las figuras de la alteridad han desaparecido y se han subsumido en las opciones de "estilo de vida". El horizonte de la subclase se ha vuelto borroso, desconectado de los flujos del capitalismo global. Lejos de ser una figura política, la clase baja a veces está sujeta a la intervención específica del sitio, la pacificación, mejoramiento, desarrollo y proyectos de desarrollo comunitario. La autodeterminación colectiva fue recuperada en las calles, y sin embargo, la meta de la gente no iba a organizarse y tomar el poder porque en primer lugar, el poder crea la ficción de que la reunión y la protesta es suficiente para cambiar las cosas, y en segundo lugar, porque la política ya no funciona como representación. Si las formas tradicionales de poder eran representativas y se alojaban en las instituciones y personas, el poder ahora está escondida en infraestructuras por ejemplo un supermercado, software, fibra óptica, un centro de datos, las empresas de energía y agua, materializándose en disposiciones espaciales. Las formas post-representativas del Poder se manifiestan ellas mismas como la organización, el diseño y la configuración del mundo; estas formas de poder son de arquitecturales e impersonales, a diferencia de las representativas y personal. Por otra parte, la política también es posideológica lo que significa que la disposición crítica, gesto simbólico, posición política, y la vida cotidiana están completamente disociados.

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