Simone de Beauvoir afirma en su libro “El segundo sexo” de 1949 (en la modernidad) que las mujeres son puestas en la posición del otro, siendo el hombre el uno. Lo que significa que el otro es construido a partir del uno (original), lo que no es el uno es el otro, si el uno es complejo el otro es simple, si el uno es poderoso el otro es débil.
Sin embargo, este binario no está presente solo en los roles de género tradicionales, también lo está en la sociedad.
El arte occidental es el uno, y todo lo demás (yo no sé exactamente qué implica todo lo demás) es el otro, el arte occidental evoluciona, el arte NO occidental es primitivo, el uno está siempre en la vanguardia, el otro es tradicional, estático. Uno de los poderes que posee el uno es que nombra al otro, lo determina, y lo categoriza.
El arte generado en Europa y Estados Unidos es el arte occidental, el arte generado en el resto del mundo es el no occidental, no es el oriental (porque Latinoamérica no podría entrar en la categoría, yo me considero occidental, pero quién sabe), todo lo que no provenga del sistema hegemónico es lo no occidental. Al pertenece la institución del arte al sistema de poder vigente se determina qué es lo válido, quién exhibe, cómo se exhibe de acuerdo a los parámetros del uno.
Lo peligroso es que nosotros asumimos el rol del otro, cuando hay la posibilidad de rehusarse, y creamos como el uno cree que deberíamos crear.
Si buscamos "Arte Ecuatoriano" en google, aparecen estas imágenes:
Por último quiero adjuntar el link del video "The Couple in a Cage", para ejemplificar el binario del uno y del otro.
https://vimeo.com/79363320
Coco Fusco & Guillermo Gómez -Peña.



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