lunes, 3 de octubre de 2016

Politicamente performático.

Los teóricos son como detectives del tiempo, unen cuidadosamente los puntos que formaran el entrelazado histórico con el que se articula el día a día. Sin embargo me es inevitable pensar que este termino ensancha sus confines desde “el fin de la Historia” (al menos con H mayúscula). La posmodernidad cuestiona que la historia sea solo una, e invita a que una multiplicidad de relatos se construyan a sí mismos; al ser la posmodernidad el resultado de una sociedad postindustrial dado por el fin de lo moderno en los 60`s y 70´s, el análisis histórico se convierte también en un estudio del flujo de la economía. La  psicología social encuentran su episteme en el capitalismo. De manera que la construcción de la identidad/identidades esta directamente relacionada con los modelos de consumo. El acceso al ejercicio político está estrechamente vinculado al dominio del lenguaje de la representación simbólica y esta a su vez completamente ligada al consumo de la cultura mainstream.


La forma por la que me identifico en esta época con el otro no es a través de lo que hago porque eso seria muy moderno, ahora tengo amigos a través de lo que consumo.. gustos en común, y me pueden gustar un sin numero de cosas sin que importe si unas se oponen a las otras, esto permitido por la multiplicidad de relatos que lo validan casi todo. Pero en ese casi es donde reside la gran conjetura de la posmodernidad, que como resultado reivindica a las voces que no se les admitía ser escuchadas. Spivak habla de el esencialismo estratégico como la acción de encarnar una identidad como una necesidad política, no como un ser histórico inmutable. Es decir la identidad se construye como un proceso, no como un fin. Entonces si la edificación del sujeto esta dada por la adopción a conveniencia y exigencia del ser político y por lo tanto infinitamente variable, la identidad cultural  es un proceso performático.

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