La forma está rota al igual que la
subjetividad del individuo; ó por decirlo de otra manera, la forma (que antes
era el soporte material) está construida (ó completada) por un colectivo en
busca de participación como reivindicación de su individualidad. Por lo mismo
actualmente este tipo de practicas ha ganado una mayor estimación pública.
La subjetividad según Lacan esta descentrada e incompleta,
los vínculos interpersonales se construyen en base a la exclusión, en reconocer
lo que no soy para saber quien soy y de esta base tan frágil se edifica la
identidad del individuo. El arte relacional funciona a forma de un entretejido
de subjetividades, que busca crear situaciones de encuentro con el otro, como
finalidad de la obra.
Desde los 60´s las resonancias de un arte
relacional se sienten a través de movimientos como fluxus y los happenings,
esto se debe a la democratización del arte. El actor reconoce la existencia de
una relación estrecha entre imagen y observador, es decir reconoce la
subjetividad del observador como parte de la pieza. Esto desemboca en el cambio
del rol del artista, que deja atrás los parámetros estrictamente materiales,
finitos y visibles para construir un vinculo entre conversaciones que va más allá
del performance ya que al ser una formación de intersubjetividades su promesa
radica en el encuentro social. De esta forma el arte deja de producir
contenidos para producir contextos.
En Japón cuando un objeto se rompe, se lo repara uniendo sus piezas con oro ya que piensan que su historia lo vuelve mas hermoso.
Son nuestras fracturas las que nos caracterizan más que nuestros aciertos, y es bello.

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