Mientras estaba pensando en
la idea del otro, busqué en internet “authentic ecuadorian art”, el primer
resultado fue de una página llamada “ecuador.com Official Website”, y me
encontré con el título “Ecuadorian Art - Revealing a Wealth of Creative Talent”.
Ésta página claramente está hecha para extranjeros que planean visitar Ecuador,
en el artículo habla de como en el arte realizado en nuestro país, no existe
una división entre arte y artesanía, refiriéndose a los sombreros de panamá,
vasijas, collares, y adornos en general.
Éste es el concepto dado por
el uno, nos catalogan como exóticos, entonces nuestro arte debe ser
tradicional, no contemporáneo.
El otro es visto como el
peligroso, ese otro del que no se sabe nada, solo meras especulaciones, tiene
que ser estereotipado para que encaje con el concepto que el uno tiene de él.
El arte de los otros tiene
que ser categorizado de distinta manera que el arte del uno, no se utilizan los
mismos criterios, y se lo posiciona en otro apartado.
Por esto nuestro arte, desde
la mirada del uno, es folklórico, tiene un valor funcional, es heredado, y no
existe una ruptura artística. Tenemos que ser preservados, para mantenernos
puros, sin que nos dejemos contaminar por la modernización. Y cuando utilizamos
códigos creativos del uno, nos acusan de robarles, porque no estamos haciendo
lo que tradicionalmente deberíamos hacer.
Lo peor de todo es que algunas
veces nos comemos el cuento y naturalizamos el concepto que tiene el uno de
nosotros como propio, y compramos cuadros de El Ejido para colgarlos en
nuestras casas, considerándolos arte.


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