"A Third World in Every First World
A Third World in Every Third World
And viceversa."
Clifford aborda en su análisis una tematica bastante compleja en relación a como nos identificamos en relación a los otros a través de la antropología. El echo de que se utilice la antropología como una rama del conocimiento valida nos dice mucho del momento de cambio que se experimentaba en el siglo XIX, dando por ejemplo cabida por primera vez a los museos públicos y rompiendo parcialmente la hegemonía del consumo de arte, por lo tanto simultáneamente de cultura y conocimiento. Todo este re-ordenamiento de nuestros sistemas sociales tuvo repercusiones en como nos relacionamos e identificamos con los otros.
Ahora bien, este sentimiento de identificación o similitud también ha servido de justificación para grandes segregaciones históricas a grupos de personas minoritarios, en su momento fueron los negros, las mujeres y hoy en día son las identidades de genero diferentes. Tanto Clifford, Dominguez y Minh-Ha abordan la tematica del otro con la intención de plantear un ruptura con la normatividad; característica hasta ahora constante en el arte contemporáneo. Ahora bien, lo que dota de fuerza a esta intención de ruptura es que persigue cambiar la matriz bajo la cual entablemos relaciones entre nosotros, es decir, busca re-orientar el enfoque inicial bajo el cual se sustenta la idea del otro, lejos de la diferenciación caduca hacia una asimilación de las diferencias.
Es así que la critica entonces se sitúa en el echo de como nuestros ejes políticos y económicos han sido siempre manejados desde elites, pretendiendo establecer una norma a partir de sus esquemas personales. En este punto es importante rescatar la idea de Virginia Dominguez, donde ella desarrolla y sustenta la construcción nuestra a través de una relación complementaria con el otro. Con esto ella persigue romper con la idea de construirnos en no en semejanza a los otros, sino en relación a nuestra diferencia, entendiendo las diferencias como lo que me convierte en una víctima, o en el cazador. Es así que a partir de la conciencia del otro, se empieza a articular un dialogo de representación, mediante y a través del cual somos capaces de expresar y asimilar tanto nuestra semejanzas como diferencias con nuestros otros iguales.
Mediante esta conciencia del otro se origina la idea de cambiar la matriz binaria que seguía la identificación con los otros de extremos para pasar a ser un sistema no diferencial. Este sistema no binario presenta las ventajas de evaluar y contrastar los rasgos específicos con los rasgos generales de algo para establecer una relación valedera pura entre sus otros semejantes o ajenos.
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