Ya se ha vuelto una costumbre mía andar preguntándole a la
gente si tiene una certeza. Cuando me hice esta pregunta comencé pensando que
definitivamente debía tener alguna, pero siguiéndole el juego a este
pensamiento, me di cuenta era demasiado sencillo ponerle condiciones a una idea
segura. Tal vez si no existiesen tantas opciones sería más fácil, tal vez esta
pregunta que planteo ya no tiene cabida en tiempos posmodernos. En una realidad
mediada, en la que el símbolo se aleja de su referente, la verificación factual
se reduce a la absorción inmediata de datos. Por lo que si, se puede tener una
certeza si merma el sentido crítico del sujeto, ya que el principio de realidad
es aquel que ordena y sistematiza los estímulos externos con el fin de medir la
causa y el efecto de las cosas. Pero al estar en la época de los efectos (en
plural) en todo caso podríamos tener
certezas con S al final, que terminarían contradiciéndose a sí mismas al cabo
de condicionar el escenario en el que se desenvuelven.
Me cuesta tanto pensar que todavía existe la inocencia, me
cuesta tanto (supongo que debido a la universidad y al medio) que la mayoría de
personas va caminando por la vida sin miedo. Seguros de que sus ideas son
suyas, creyendo que vamos a mejor, trabajando por todos pero nunca sabemos
quienes son todos. Pienso también que en ese mundo seguro se debe a los rasgos
de una frenética necesidad por la certeza y la razón. Estoy casi segura (aunque
ya veo que no tiene sentido) que esta es una proposición que aparece al menos
una vez en la vida, uno decide comerse el teatro y volverse el personaje; ó aprovecharse de la
infinita red de este gran performce.
No hay comentarios:
Publicar un comentario