lunes, 3 de octubre de 2016

De-construyendo la identidad: políticas de representación

La texto  de Fusco insta cuestionamientos referentes al alcance de la representación simbólica, eje fundamental que  constituye importantes discusiones políticas sobre la identidad. ¿Qué imagen u objeto (s) nos representan? ¿Cómo nos representan y por qué? Específicamente, ¿quién construye y significa nuestra representación? Estas son las discusiones a partir de las cuales quisiera iniciar mi reflexión.
Como sabemos la industria cultural se encuentra liderada por la ideología hegemónica correspondiente a la matriz heterosexual. Su discurso se ve impregnado en todos los campos del entramado social; desde las leyes hasta la medicina, todos sus sistemas funcionan como tecnologías del poder que ordenan y disciplinan a los cuerpos. Ahora, como preocupación personal que invito a debatir, ¿cuál es la imagen permitida en circulación pública de los cuerpos que no se ajustan a los parámetros de lo heteronormal? Como investigación particular que estoy llevando a cabo en la actualidad, resulta sumamente desalentador encontrar la supremacía impuesta y casi exclusividad absoluta del manejo de su imagen dada por el lente científico-médico. ¿Qué ocurre cuando se quiere discutir la reconstrucción de las identidades diversas correspondientes al cuerpo a través de un área que no sea la ya mencionada? Nuevamente, ¿quién y cómo manejan las imágenes del cuerpo desnudo y sus genitales? ¿En qué espacios nos es permitido/prohibido hablar del cuerpo y cómo?
Adicionalmente, regresando a la lectura de Fusco, me parece pertinente mencionar a la Bienal de Whitney de 1993. Causando mucha controversia, el enfoque de esta exhibición se vio construido por la articulación de debates sociales, políticos y culturales pertenecientes a las preocupaciones latentes de la época; particularmente, la muestra abordaba problemáticas referentes al género, la sexualidad, el racismo, la representación del sujeto y las inequidades económicas existentes en el país. El tema mayor de la exhibición consistió en la construcción y de-construcción de la identidad.
Cabe recalcar que esta bienal se distinguió, además, por ser la primera muestra en su historia en la que artistas hombres blancos significaban una minoría; abriendo paso, por tanto, a la participación de un largo e inusual número de sujetos cuyo trabajo era ejecutado, abiertamente, por mujeres, homosexuales o personas de color. Definitivamente, esta fue una muestra inclusiva que, enfáticamente, permitió reflejar mayor diversidad en su país; introduciendo y catapultando, exitosamente, una nueva generación de artistas cuyo trabajo no había sido presentado, previamente, en grandes museos.

Así, se trataron las relaciones en constante mutación que pluralizaron la definición de lo que se comprendía como  “identidad americana”. Justamente, controversial en todos sus sentidos, esta exhibición rebatió de manera frontal las metanarrativas culturales que lideraban la esfera del arte, su institución y  la lógica que guiaba a su sociedad en general. Es una bienal muy interesante, investiguen sobre la muestra.

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