martes, 25 de octubre de 2016

El arte no es bonito

Idealmente el arte cambiaría al mundo, el artista tendría ese poder.  Podríamos acabar con los feminicidios, los atropellos a los derechos humanos, las guerras y lo que queramos.  Sin embargo a los ojos del mundo el arte solo es arte, nos posicionan como entes pasivos, que solo hacen cosas bonitas, el arte es visto como un medio de entretenimiento. De cierta forma se mantiene la idea de la modernidad en la que los artistas creaban un mundo alterno (paralelo) al mundo real, el artista visto como un ser ausente de su realidad.
Si bien no podemos cambiar el mundo con una obra, porque somos solo humanos, podemos generar sensaciones con respecto a un tema, visibilizar lo que se ha pasado de largo, nombrar lo que no se ha nombrado. Y quizás alguien fuera de la esfera del arte se sienta motivado a hacer.  No podemos generar cambios en la humanidad, pero podemos generar llamados en individuos particulares. 



Por ejemplo al ver la obra Untitled (Portrait of Ross on L.A) de Felix González Torres para mí es imposible no sentir, no sentirme conmovida, indignada, cansada del trato del sistema con los individuos “débiles”, que no permiten que la máquina funcione como debe. Esta obra no existiría sin la relación con el público, si cada persona no se llevaría un caramelo, no existiría obra. Y estoy casi segura que por lo menos una persona de las miles que han tomado una parte de Ross, ha sentido la necesidad de hacer algo, de actuar. La obra de González Torres nos ayuda a ver, lo que podría significar para algunos reconocer, lo que conlleva a unos pocos a hacer.

Llenando los huequitos de una imagen rota.


La forma está rota al igual que la subjetividad del individuo; ó por decirlo de otra manera, la forma (que antes era el soporte material) está construida (ó completada) por un colectivo en busca de participación como reivindicación de su individualidad. Por lo mismo actualmente este tipo de practicas ha ganado una mayor estimación pública.
La subjetividad según Lacan esta descentrada e incompleta, los vínculos interpersonales se construyen en base a la exclusión, en reconocer lo que no soy para saber quien soy y de esta base tan frágil se edifica la identidad del individuo. El arte relacional funciona a forma de un entretejido de subjetividades, que busca crear situaciones de encuentro con el otro, como finalidad de la obra.


Desde los 60´s las resonancias de un arte relacional se sienten a través de movimientos como fluxus y los happenings, esto se debe a la democratización del arte. El actor reconoce la existencia de una relación estrecha entre imagen y observador, es decir reconoce la subjetividad del observador como parte de la pieza. Esto desemboca en el cambio del rol del artista, que deja atrás los parámetros estrictamente materiales, finitos y visibles para construir un vinculo entre conversaciones que va más allá del performance ya que al ser una formación de intersubjetividades su promesa radica en el encuentro social. De esta forma el arte deja de producir contenidos para producir contextos.

En Japón cuando un objeto se rompe, se lo repara uniendo sus piezas con oro ya que piensan que su historia lo vuelve mas hermoso.


Son nuestras fracturas las que nos caracterizan más que nuestros aciertos, y es bello.


Lo relacional

Empezando con que me equivoque radicalmente en el entendimiento de los texto sobre la estética relacional…apegándose en este momento al texto de Nicolas Bourriard “Estética Relacional”, me doy cuenta que la estética relacional involucra de una manera diferente al espectador, no me gustaría decir que el arte no involucra ya que toda obra involucra en cierta manera. La diferencia con la estética relacional tiene la necesidad de generar como ya lo dice su nombre relaciones entre los espectadores…si tomamos como ejemplo la obra de Liam Gillick, The what if? Scenario que es una obra que sola está completa cuando se ve desde lejos cuando hay una interacción dentro del espacio de la obra que genera relación en forma del establecimiento de relaciones, aquí entendemos que estas obras tienen la necesidad de generar relación dentro de su entorno, espacios donde se experimenta con los sujetos que ven las obras. Estas obras nos brindan experiencias a través de la convivencia que de un modo u otro completa la obra de una forma completa.

lunes, 24 de octubre de 2016

Como pólvora que pase la voz

La estética relacional se presenta como una extensión de la mente, sujeta a responder esa estrecha parte de nuestro ser que nunca esta satisfecha de ese contacto cotidiano con los otros. Se retuerse por conocerte en una y otra ocasión,  pero nunca como si fuera la primera vez, siempre con algo a comunicar, alimentado por la diversidad del encuentro en firme intercambio de mutantes ideologías. La identidad compartida en encuentros tan próximos como estos, es la casi invisible cualidad humana que te afecta e influye de diversas formas, es un querer estar en el contexto, es cuando ser parte de la gran masa no es un malestar al contrario, es un reconocimiento existencial.

¿Con el panorama mundial es posible creer que una comunidad puede ser crítica y autosustentable?
¿Quiénes escuchan a quién?, ¿De dónde provienen las voces líderes?, ¿Si la vida en sociedad es cada vez más compleja, reconoceríamos que el diálogo no parece llevarnos a ningún lugar mejor? , parece ser que el espacio de tierra del que te apropias durante el día es realmente tu singular y potencial dimensión activa. Alejarse de fantasías políticas, en cambio, no es tampoco una manera natural en la que podríamos desarrollarnos; la conversación es una parte necesaria del humano por lo tanto, aquí estaremos por siglos y siglos discutiendo nuestra coexistencia y trazando comunidades imaginarias, precarias o provisionales.

La manifestación de relacionarse con el mundo a partir de los sentidos está presente en la memoria de la historia, esta manifestación se acuña al arte relacional y aquella forma estética que no se apegue a estos pasos estaría resbalando por el agujero negro que implosiona, tal vez esperando en otro sitio con nuevos motivos.

El artista Cai Guo Qiang se retuerce ocasionando pirotecnia disfrutada por miles de espectadores, agarró una forma de comunicarse y desde entonces ha dialogado con el mundo, lejos o no de la política, aquí se rescata el colectivo andante que trabaja duro junto a Cai para montar estas explosiones, aquí se ven los sueños individuales aceptando su disolución personal pero convirtiéndola en una extensión entre tantas vidas involucradas, es un lenguaje común extasiado con las fantasías pertenecientes a los valores familiares y al sentir social.

sábado, 22 de octubre de 2016

Simulacro, realidad, hiperrealidad y performatividad?


El texto de Boudrillard, me parece, puede abrir una reflexión interesante en cuanto a “realidad”, simulación, performatividad e hiperrealidad de la constitución diversa referente a las identidades de género y sexualidad. Precisamente, con la simulación, el referente y su resignificación se presenta de forma constante e indefinida en la contemporaneidad; con esto, resulta evidente el desmoronamiento de precarias dicotomías que pretenden abarcar narrativas absolutistas referentes a la matriz heterosexual y sus respectivas contraposiciones (sexo/género, hombre/mujer, masculino/femenino, etc.) y sus encarnaciones performáticas. ¿Cómo sería posible establecer, entonces, estos conceptos si en su reiterada compulsión repetitiva de los mismo, la construcción y reconstrucción de sus significados se ven transformados así como también sus significantes? ¿Qué puede entenderse como real(idades) o hiperreal(idades) una vez participante la (des)simulación?....La referencia única, “pura” y definitiva resulta completamente obsoleta.

La Linea Borrosa de la Realidad

Con el texto de Baudrillard se llega a cierto entendimiento y diferenciación entre la realidad, simulacro, hiperrealidad, performatividad. Existimos en un mundo en que se hace casi imposible distinguir todo a nuestro alrededor como una realidad o un simulacro de esta. La linea es tan borrosa que hasta nuestra forma de actuar bajo ciertas circunstancias puede ser cuestionado como performatividad aprendida. Al leer este texto siempre pienso en espacios y acciones que películas han normalizado para volverse la base de acción o original. Se debe tomar en cuenta sin embargo que las películas son en su mayoría basadas en la “realidad” pero en este punto se hace imposible encontrar el original. Y saber si esto era como lo hacían antes o si lo pensaron un grupo de escritores de guión. Así se puede pensar en cada situación que vivimos y la forma en que reaccionamos, se puede dudar si esta es una realidad “autentica” o existe como copia de un original o una copia. Pienso también en situaciones pensadas como simulacros que se vuelven realidad, como el programa de radio “La Guerra de los Mundos”, ya en si copia de un suceso en Estados Unidos que narraba una historia falsa como noticiero, haciendo una realidad en la acción de respuesta del público. Al pensar en todo esto, comprendo como los textos son aplicables a la realidad pero al mismo tiempo las lineas entre realidad y simulacro se vuelven borrosas porque inevitablemente todo es un simulacro pero es de igual forma realidad.

martes, 18 de octubre de 2016

Simulando

Los emperadores japoneses han sido representados por milenios, con el objetivo de tener un archivo que forme la historia japonesa, todas estas imágenes representan una sola mirada, que se repite una y otra vez, existe una diferencia mínima entre uno y otro. 
El referente de las imágenes se pierde, y todas estas imágenes forman la idea un todo-emperador, no se sabe quién fue el primero, pero el significante se mantiene, de seguro hace 2000 años significaba algo diferente a la actualidad, el significado cambia.

              
           

       



Es imposible pensar en el concepto del original en la época contemporánea, vivimos en una realidad llena de imágenes, referentes, sin la posibilidad de encontrar su inicio, pero mi pregunta es para qué queremos encontrar ese inicio. Pensar en un inicio es caer en las ideas absolutistas de la modernidad, en un genio creador que es omnisciente, él es el poseedor de la idea, nadie más. 
Cuando el contexto es fundamental para la creación, el sinnúmero de imágenes nos construyen, y nosotros al mismo tiempo las construimos. 
Está bien si la historia ya no existe en nuestra época, porque no es nuestra historia, es la historia dispuesta por un otro, tenemos la capacidad de simular quién queremos ser, siempre y cuando entendamos que vivimos en un sistema creado, sabiendo que podemos entrar y salir de él a nuestro gusto. 
De lo contrario seremos parte de la masa que simula y disimula, los conocimientos nos otorgan poder en una sociedad que acepta lo filtrado varias veces como verdadero.