lunes, 5 de septiembre de 2016

La palabra como imagen vs la imagen a través de las palabras.



Lo primero que pensamos al escuchar una palabra  es literalmente la imagen dibujada de una misma. Sin embargo,  se nos hace casi imposible realizar la acción directamente inversa, es decir, otorgar una definición literal  a una imagen sin que ésta se convierta en la definición de algo más que cumpla con funciones similares a ésta; y, es que estamos mucho más cómodos con las imágenes que surgen de las palabras, que con  las palabras que puedan definir una imagen. Y claro, vivimos es una época en la que el bombardeo publicitario se ha convertido en el  plato fuerte del banquete mediático en el que constantemente debemos alimentar nuestra sed de información, y mucha de la información que recibimos a diario es a través de imágenes que nos conducen hacia mensajes establecidos con anterioridad y con  propósitos específicos. La imagen como tal, se ha transformado en la manera mas práctica y eficaz para comunicar ideas y vender productos. En el campo del arte, por ejemplo, la imagen se convierte en uno de los elementos principales de expresión, y es claro que no hay necesidad, (como en la la publicidad) de conectar con un mensaje o interpretación específica; pues la obra de arte a diferencia de la imagen publicitaria se presta a múltiples interpretaciones subjetivas, dependiendo de los sujetos y los medios. Por un lado, la ausencia de texto que evoque a cierta literalidad invitan al explayamiento en la interpretación. Y por otro lado, aún en existencia de texto dentro de la obra de arte, éste  no se presta a lineamientos de interpretación convencionales, un ejemplo de esto es la obra de Cy Twombly, la misma que a pesar de ser escritura reconocible, pues actúa y se presenta como escritura, en realidad las letras formadas no pertenecen a ningún código gráfico.(Lambert, 1979)

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