martes, 13 de septiembre de 2016

Entrar y salir de la postmodernidad

Canclini en su libro "Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad" menciona el término “heterogeneidad multitemporal” que básicamente es un estado que se da en América Latina, en el cual existen múltiples capas que coexisten en un mismo espacio, (varias culturas, etapas, etc. que son atemporales), por ejemplo en mi caso: Me llamo Sisag Clio, Sisag es quichua (significa florecimiento) y Clio es griego (musa de la historia), vivo en ecuador, soy mestiza y estudio arte contemporáneo, varios momentos cohabitan en esos simples datos (nombre, nacionalidad, etnia y estudios). Lo mismo pasa con la modernidad y la postmodernidad, cohabitan los mismo espacios, pero depende de la actitud del sujeto, del momento, siguen existiendo los discursos totalizantes, seguimos creyendo en un producto si nos dice que es “avalado por 9 de cada 10 expertos”, nos sigue dando placer lo sublime (por ejemplo al ver el Angelus Novus de Klee), eso no quiere decir que no nos enternezcamos al ver un performance de Abramović. Al declarar que somos completamente postmodernos, estamos entrando en una verdad totalizante, propia de la modernidad, llegando a una paradoja (declarar ser completamente postmoderno significa pensar como moderno, por lo cual se dejaría de ser lo primero). Por ejemplo, en la página del Ministerio de Cultura de Ecuador anuncian la exposición “Jesús de Nazaret: Vida, misterio y arte” en el museo Nahim Isaías, que es “[…] construida con un diseño contemporáneo […] nueva lectura de la vida de Jesús. […] pretende darle rigor científico, histórico y lúdico a los momentos bíblicos propuestos.” Es completamente moderno y postmoderno, es postmoderna porque adopta nuevos tipos de exhibición (se aleja de la presentación formal), marca un regreso al pasado (reinterpretación de una reinterpretación de la religión católica); es moderna porque pone el discurso científico por encima de todo (a pesar de que la “Biblia” no es el libro más científico del mundo), hace visible lo que no es visible (la idea de un dios católico), habla del discurso de la religión (que sigue siendo totalizante, y domina gran parte del país).

1 comentario:

  1. En efecto, somos seres híbridos. Nuestra hibridez plantea el deseo constante de aferrarnos a algo que añoramos en el tiempo. En mi caso soy cuencana con abuelos quiteños-manabas, crecí en Salinas, después estuve de paso por un par de ciudades antes de caer en la capital. A menudo me pregunto ¿de donde vengo, de donde soy?Y así como Clio me planteo una reflexión partiendo del propio origen y devenir.
    Los futuristas de la vanguardia proclaman en su manifiesto olvidarse casi completamente del arte clásico italiano, pretendiendo crear a partir de su presente, y exacerbando con violencia cualquier rastro de lo tradicional, ¿fueron ellos también parte de una hibridación?. ¿O lograron la vida artística e insólita completamente embriagados de su época?.
    En nuestro tiempo es impensable no considerarse una mezcla del todo globalizado, un ser progresista que rechaze cualquier forma mixta. A pesar de esto, considero que todavía los hay, seres que anulan existencias, anulan discursos y entonces damos un brinco hacia la modernidad...

    ResponderEliminar