lunes, 26 de septiembre de 2016

Ambivalencias del discurso performativo y su éxito de re-significación


“(El fracaso constitutivo de lo performativo)…un acto del discurso que tiene el poder de crear aquello a lo que se refiere y crea más de lo que estaba destinado a crear, un significante que excede a cualquier referente pretendido…”
                                                                                                                        (Butler, 2002)
Resulta fascinantemente compleja la discusión que plantea la autora respecto a la ambivalencia del travestismo. Proporcionando una perspectiva contextualizada, se presenta dicha postura como eje de problematización al sistema dicotómico masculino/femenino relacionada con la correspondencia de sexo y género como atribución de lo natural vs. lo cultural tácitamente y se expone que, tanto el género como el sexo representan una construcción formada por los discursos hegemónicos culturales y científicos  producto de la reiteración performativa de los mismos. Por un lado, se evidencia al género como un efecto de la repetición compulsiva de una serie de gestos que, al mismo tiempo sitúan el terreno para reflexionar sobre el estatuto “natural” del cuerpo, pues no es posible establecerlo como tal: tanto el observador como el cuerpo mismo están embebidos de un lenguaje cultural; la categoría del sexo es inaprensible (esa es una discusión que se extiende para otra ocasión).
“Cuerpos que importan” reconocen el valor de la materialidad  y su significación simbólica tanto como política que la transformación de los cuerpos y su performatividad representa a la hora de reformular los roles genéricos socialmente asignados. El posicionarse frente a un mundo social y sexual ordenado casi exclusivamente por la genitalidad acuña el término Trans como una postura reivindicadora que va más allá del cambio de atuendo; las identidades sexuales y de género se expresan dentro de un dilema sobre el juego del reconocimiento, en donde el cuerpo se constituye como su “propio” espacio; en ese sentido lucir como lucen es un acto político. No obstante, mediante la desnaturalización, también puede llevarse a cabo la re-idealización de las normas a las cuales “tanto se contrapone”; pues, el paraguas Trans comprende múltiples contradicciones en el  sistema hegemónico de la matriz heterosexual. Si bien la transformación cuestiona la normativa binaria hombre/mujer, masculino/femenino; asimismo, puede resaltar la objetivización de patrones específicos que marcan la distinción entre géneros y la consolidan: se conflictúa el choque  entre la construcción y re-construcción del estatus quo.

Dentro de todo, aún cuando resulta conflictiva la lógica de desnaturalización- reidealización, lo que sí queda claro es el éxito logrado en cuanto a la resignificación dada mediante la apropiación de aquellas formas hegemónicas del poder, pues en su fracaso referente a un acometido de repeticiones que no logran imitar fielmente a su referente, se abre la posibilidad de re-significación heterogénea de los términos categorizantes.

Butler, J. (2002). Cuerpos que importan: sobre los límites materiales y discursivos del "sexo" - P ed. - Buenos Aires - Paidós 

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