“(El fracaso
constitutivo de lo performativo)…un acto del discurso que tiene el poder de
crear aquello a lo que se refiere y crea más de lo que estaba destinado a
crear, un significante que excede a cualquier referente pretendido…”
(Butler, 2002)
Resulta fascinantemente compleja la discusión
que plantea la autora respecto a la ambivalencia del travestismo. Proporcionando una
perspectiva contextualizada, se presenta dicha postura como eje de
problematización al sistema dicotómico masculino/femenino relacionada con la
correspondencia de sexo y género como atribución de lo natural vs. lo cultural
tácitamente y se expone que, tanto el género como el sexo representan una
construcción formada por los discursos hegemónicos culturales y
científicos producto de la reiteración performativa de los mismos. Por un
lado, se evidencia al género como un efecto de la repetición compulsiva de una
serie de gestos que, al mismo tiempo sitúan el terreno para reflexionar sobre
el estatuto “natural” del cuerpo, pues no es posible establecerlo como tal: tanto
el observador como el cuerpo mismo están embebidos de un lenguaje cultural; la
categoría del sexo es inaprensible (esa es una discusión que se extiende para
otra ocasión).
“Cuerpos que importan” reconocen el valor de la materialidad y su significación simbólica tanto como
política que la transformación de los cuerpos y su performatividad representa a
la hora de reformular los roles genéricos socialmente asignados. El posicionarse
frente a un mundo social y sexual ordenado casi exclusivamente por la
genitalidad acuña el término Trans
como una postura reivindicadora que va más allá del cambio de atuendo; las
identidades sexuales y de género se expresan dentro de un dilema sobre el juego
del reconocimiento, en donde el cuerpo se constituye como su “propio” espacio;
en ese sentido lucir como lucen es un acto político. No obstante, mediante la
desnaturalización, también puede llevarse a cabo la re-idealización de las
normas a las cuales “tanto se contrapone”; pues, el paraguas Trans comprende
múltiples contradicciones en el sistema
hegemónico de la matriz heterosexual. Si bien la transformación cuestiona la
normativa binaria hombre/mujer, masculino/femenino; asimismo, puede resaltar la
objetivización de patrones específicos que marcan la distinción entre géneros y
la consolidan: se conflictúa el choque entre la construcción y re-construcción del
estatus quo.
Dentro
de todo, aún cuando resulta conflictiva la lógica de desnaturalización-
reidealización, lo que sí queda claro es el éxito logrado en cuanto a la
resignificación dada mediante la apropiación de aquellas formas hegemónicas del
poder, pues en su fracaso referente a un acometido de repeticiones que no
logran imitar fielmente a su referente, se abre la posibilidad de
re-significación heterogénea de los términos categorizantes.
Butler, J. (2002). Cuerpos que importan: sobre los límites materiales y
discursivos del "sexo" - P ed. - Buenos Aires - Paidós
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