miércoles, 28 de septiembre de 2016

Micro-rupturas en la matriz


El funcionamiento de la sociedad y obviamente de cada uno de nosotros como individuos es basado en la matriz de la que Butler habla, en esta serie de reglas de ser como persona, como hombre o mujer necesariamente. Es este funcionamiento en base a la matriz que especifica que es y no permitido de un individuo en la sociedad, para que esta funcione como sociedad, que a mantenido a las minorías, todo el que no es hombre blanco de clase media como lo dice Nochlin (Nochlin, Pp150) al margen. En este texto justamente, se hace una especie de recorrido por todo lo que tomamos por sentado como parte de esta matriz. Desde el entendimiento del privilegio y el cuestionamiento del “genio”; a la exploración de instituciones o condiciones sociales que han permitido a través del tiempo que el arte y muchos otros campos sean dominados por hombres. Estas instituciones y condiciones son justamente basadas en la matriz discutida anteriormente, que demarca lo que es y no aceptado de las personas. En este caso de las mujeres no fue aceptado durante mucho tiempo el estudio artístico, considerado para hombres y prohibido estrictamente en el caso de estudios del desnudo a las mujeres. Obviamente esta es solo una de las evidencias de la disparidad de condiciones comenzando por el no privilegio de nacer mujer y ser criada como tal. Pero es en el cambio de pensamiento que permite que textos como estos sean desarrollados, en la solo pregunta “Why have there been no great women artists?” que se evidencian micro rupturas en la matriz que de cierta forma busca que cada individuo exista como individuo sin una base de cómo debería o no ser de acuerdo a su sexo u otras condiciones naturales.

martes, 27 de septiembre de 2016

Trending Topic

El rompimiento de cabeza en pro de la búsqueda  de igualdad de condiciones en la época actual se ha convertido en un baladí dentro de toda su exquisitez; y es que se ha puesto tan de moda que si no lo haces seguro y pasas por un extraterrestre venido del planeta más despreciable y machista/feminista que haya exista en todo el universo, o puede que te confundan con un ente descorazonado y sin sentimientos, poco letrado y nada intelectual. Y  si eres mujer , pues seas una irreverente y si eres hombre un desinteresado. Pues bien, más allá de seguir una moda, un movimiento, un trending topic o algo de este estilo es importante reconocer la verdadera relevancia de esta práctica, el simple hecho de reconocer el problema y buscar  cambiarlo es una verdadera proeza contemporánea, el identificarse como una victima histórica de la desigualdad siendo hombre, mujer, blanco , negro, indígena, niño, niña, etc; se constituye en real activismo, pues los beneficios y el reconocimiento implícito que muchas veces yo saco por ser hombre blanco, de mediana edad, clase media es directamente proporcional a la invisibilizacion y poco reconocimiento que consigo al ser mujer, negro, niño, indígena. Sin embargo, es esencial estar conscientes de la tergiversación en la retórica, la misma que ha logrado problematizar todo lo que no cumpla con ciertas especificaciones, que en este caso son cumplir con el perfil de hombre blanco de clase media, lo que se traduce como los problemas de la "invisibilización de las mujeres artistas", "de los artistas negros" , "del arte de medio oriente", "del arte latinoamericano", entre muchos otros "problemas", los mismo que solo se han ganado ésta denominación por el poder que se logra ejercer a través de un distorsión machista de la historia en palabras de Linda Nochlin.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Lo que se oculta detrás del falo

En el texto de Judith Butler “Genger is Burning” se habla del papel que desempeñan los roles de género en la actualidad, esto se explica a través de la película “Paris en llamas” una película de los 90s tipo documental que trata de retratar la vida de personas gays latinos y afroamericanos, junto con la comunidad transgénero.
               Para Butler todos los géneros se someten de un modo u otro al discurso hegemónico que en este caso es falo céntrico, donde por ejemplo se tiende a feminizar de un modo extremo al hombre gay, haciendo que este se despoje totalmente de su masculinidad sin embargo eso no es cierto. Otro ejemplo muy claro es la necesidad que tiene el discurso hegemónico que justificar el lesbianismo como una fuente de rechazo hacia el hombre a causa de una mala experiencia, Butler al contrario afirma que el lesbianismo no se justifica de esa manera, para ella el ser lesbiana es una elección que se realiza por la liberación de la sexualidad de las personas.

               Así dentro de este texto se empieza a discutir la forma de representación de las personas transexuales como aquellos que tienen la necesidad de expresar una feminidad exagerada a través del baile y gestos particulares que los ayudan a identificarse dentro de su grupo cultural, pero esto no es así este pensamiento tal y como dice Butler es una generalización de un modo de actuar, pensar y vivir de un grupo de individuos.

Ambivalencias del discurso performativo y su éxito de re-significación


“(El fracaso constitutivo de lo performativo)…un acto del discurso que tiene el poder de crear aquello a lo que se refiere y crea más de lo que estaba destinado a crear, un significante que excede a cualquier referente pretendido…”
                                                                                                                        (Butler, 2002)
Resulta fascinantemente compleja la discusión que plantea la autora respecto a la ambivalencia del travestismo. Proporcionando una perspectiva contextualizada, se presenta dicha postura como eje de problematización al sistema dicotómico masculino/femenino relacionada con la correspondencia de sexo y género como atribución de lo natural vs. lo cultural tácitamente y se expone que, tanto el género como el sexo representan una construcción formada por los discursos hegemónicos culturales y científicos  producto de la reiteración performativa de los mismos. Por un lado, se evidencia al género como un efecto de la repetición compulsiva de una serie de gestos que, al mismo tiempo sitúan el terreno para reflexionar sobre el estatuto “natural” del cuerpo, pues no es posible establecerlo como tal: tanto el observador como el cuerpo mismo están embebidos de un lenguaje cultural; la categoría del sexo es inaprensible (esa es una discusión que se extiende para otra ocasión).
“Cuerpos que importan” reconocen el valor de la materialidad  y su significación simbólica tanto como política que la transformación de los cuerpos y su performatividad representa a la hora de reformular los roles genéricos socialmente asignados. El posicionarse frente a un mundo social y sexual ordenado casi exclusivamente por la genitalidad acuña el término Trans como una postura reivindicadora que va más allá del cambio de atuendo; las identidades sexuales y de género se expresan dentro de un dilema sobre el juego del reconocimiento, en donde el cuerpo se constituye como su “propio” espacio; en ese sentido lucir como lucen es un acto político. No obstante, mediante la desnaturalización, también puede llevarse a cabo la re-idealización de las normas a las cuales “tanto se contrapone”; pues, el paraguas Trans comprende múltiples contradicciones en el  sistema hegemónico de la matriz heterosexual. Si bien la transformación cuestiona la normativa binaria hombre/mujer, masculino/femenino; asimismo, puede resaltar la objetivización de patrones específicos que marcan la distinción entre géneros y la consolidan: se conflictúa el choque  entre la construcción y re-construcción del estatus quo.

Dentro de todo, aún cuando resulta conflictiva la lógica de desnaturalización- reidealización, lo que sí queda claro es el éxito logrado en cuanto a la resignificación dada mediante la apropiación de aquellas formas hegemónicas del poder, pues en su fracaso referente a un acometido de repeticiones que no logran imitar fielmente a su referente, se abre la posibilidad de re-significación heterogénea de los términos categorizantes.

Butler, J. (2002). Cuerpos que importan: sobre los límites materiales y discursivos del "sexo" - P ed. - Buenos Aires - Paidós 

Themachinetobeanother

¿En que momento, nuestras distinciones personales (todas elecciones personales), nuestro anhelo de ser pasaron a ser normalizados en términos binarios? ¿En que momento nuestros discursos y modelos de pensamiento se volvieron tan extremistas, machistas o feministas? Las teorías de género abren un cuestionamiento muy profundo dentro de los estructuralismos de nuestras sociedades y critican como estas han establecido la norma dentro de la cual debemos desarrollarnos como individuos. Aquí es donde el cuestionamiento y el desarrollo de teoría de genero expande nuestra concepción y nos devela como nuestras construcciones identitarias en relación al genero han sido manipuladas a lo largo de la historia. Ahora bien, es muy importante destacar que el control de nuestros sistemas siempre a sido ejercido desde la perspectiva de instaurar lo normal, para a partir de una norma poder discriminar lo “anormal”. A partir de esta formación surge la performatividad del genero, que refiere a que la construcción del genero sucede como la consecuencia de actos reiterados, aun así hubiera una discrepancia entre el sexo biológico y el genero. Sin embargo, el identificarse con un genero, para Buttler,  también implica identificarse con juego de normas, por lo tanto, debemos corresponder ante la concepción de norma y “actuar como hombres” o “ser mujeres decentes”; el alcance de lo normativo nunca podrá determinarnos completamente.

Les comparto “The Machine to be Another”



Lo fenomenológico del género y el performance

En la cultura contemporánea la confusión entre arte sexo y género es algo muy normal ya mayoría considera masculino y femenino como claramente binario. Incluso en el mundo académico posmoderno existe un debate en relación con el sexo y el género algunos sostienen que son inseparables, otros no. A pesar de las presunciones de ver al sexo biológico es una parte de cómo se interpreta el cuerpo, es más pertinente examinar el género como una construcción personal importante y válida, separada de la multiplicidad binaria sexual. El género, también, tiene un sinfín de interpretaciones no es el paraguas proverbial para géneros no conformes, para nadie que esté fuera de esa binariedad, un cuerpo que no se ajuste a la normativa de género de masculino y femenino. En palabras de Judith Butler (2007) “Para reclamar que el género es una norma no es lo mismo que decir que hay puntos de vista normativos de la feminidad y la masculinidad, a pesar de que claramente son tales puntos de vista normativos. El género no es exactamente que uno "es" ni es precisamente lo que uno "tiene" ”. En el arte contemporáneo los artistas no conformes con el género utilizan sus cuerpos como su medio artístico con el fin de desmantelar la normatividad y los prejuicios, tomar esa  binariedad y ponerla de adentro hacia afuera, darle la vuelta totalmente. Hay que decir que el género y específicamente, los cuerpos no conformes en el género, como se aprecia en el performance, prefieren la intervención de múltiples facetas. A su vez, existe un diálogo de lo voluntario con lo involuntario alrededor del cuerpo del género provocado por el intercambio voluntario/involuntario entre el organismo encargado de hacer y el cuerpo del espectador. En el performance se abre el campo hacia las varias interpretaciones del género, y este al ser una construcción performativa (como se lo viene desarrollando desde el campo de la fenomenología en el Segundo Sexo de Simone de Beauvoir) encaja con las prácticas del performance.


Butler, J. (2007). El género en disputa. Paidos: Barcelona

los cuerpos que importan al arte

La teoría de género pide torcer con esa permanente imagen del sujeto plenamente constituido, recordando que es fruto de una construcción social, sensible a las ideologías de un determinado contexto y que conllevan consigo una pirámide de mandamientos. Por lo tanto, el sujeto sigue en proceso de normalización... aprendiendo de sus coetáneos y dialogando en torno a la ambivalencia que implica vivir en sociedad. El sujeto se describe como un ser implicado dentro de la exclusión y la abyección deshumanizante, es una persona que dice amar la tierra, pero no con todas sus criaturas o manifestaciones.
 Esta repetición de practicas discursivas terminan siendo aburridos ejercicios de limitación pues en el rol performativo se acatan distintos grados de estabilidad corporal que siguen el eje de un marco simbólico hegemónico. Butler propone incluir esos otros cuerpos que no importan, incluir la abyección que es restringida y alimentar el accionar por medio de esa incompletitud que significa ser humano.
Para el arte contemporáneo esta inclusión significa revisar y replantear las narrativas y las privaciones que incluso el arte ha sabido sutilmente disimular. La materialidad ha sido llevada por un camino de experimentación y abandono que deja a la plasticidad como elemento del arte, pero ya no como su más preciada fuente de significado, lo material se ha diluido con las estéticas relacionales y con lo efímero del cuerpo cultural.
Debido a esto, arte hoy en día abarca también la discusión en torno a la marginalidad, pues como herramienta de purificación humana, el arte pretende llegar a todos los recónditos espacios de expresividad.
Cada época ha tenido sus diálogos alternos que buscaron ser siempre algo más complejos y reflexivos, en nuestro tiempo aparece el postporno como una manifestación crítica para parodiar el valor de los cuerpos... Facetas tan criticadas en la evolución sexual, pero que a su manera poetizan nuevamente sobre temas como el placer y el dolor, para mirar con frescura todo el conflicto de identidades puestas en juego.

Comparto el portafolio de Robert Mappletorphe, a quien le inspiraban estas formas de confrontar el "ideal" de la belleza clásica...

http://www.mapplethorpe.org/portfolios/male-nudes/?i=6

domingo, 25 de septiembre de 2016

Historia... Cuál!?

Dicen, hay que conocer la historia para entender el presente. Me pregunto cómo comportarme ante esta aseveración.. Si, puedo comprender que mi contexto define gran parte quien soy, que digo, que hago y como pienso. Esa historia que se supone que tengo aprender no solo me acompañara de la mano para que comprender mi propia experiencia, sino que también serán los ojos, nariz y boca de del otro (no importa si lo acabo de conocer) que me intenta nombrar.
Si la historia es tan importante para mi presente, y si el tiempo es una sucesión infinita de presentes entonces también será importante para la María José del futuro… Cómo asumo la historia!!!?
De alguna forma para asumir el presente hay que apropiarse de la historia, es una estrategia que viene desde el lenguaje, para no matarnos (o justificar la matanza) entre nosotros. Entiendo. Pero pregunto de nuevo, cómo asumo la historia, si lo habitual es lo natural y lo natural es lo bello y lo bueno; y la historia solo cuenta esos cuentos.
Cómo asumir mi experiencia del presente si estoy constituida por voces mas “objetivas” que me dicen quien soy, que tengo que decir, que tengo que hacer y como tengo que pensar. Cómo permitirme interpelar por la historia si nací mujer y la historia no ha sido la más justa de las instituciones con mi genero. La verdad es que creo que al poder no le interesa la justicia, su estrategia se centra en homogenizar a las masas, le encanta poner nombres y si no alcanzas a encajar en ese nombre te conviertes en un sujeto fuera de la ley; y pagas las consecuencias siendo excluido del relato.
Cómo asumo a la historia? Supongo que con ojos curiosos y criticones. Estoy absolutamente convencida que para entender mi presente necesito conocer mi pasado, pero me niego a tener solo un punto de referencia. Y estoy segura que hay historias que no conoceré porque son aquellas que han sido acalladas. Esa certeza es la que me dice que lo único que puedo asumir de la historia es que en cuenta que nunca ha sido absoluta, que existen excepciones, que la regla es solo un habito.