El funcionamiento de la sociedad y obviamente de cada uno de nosotros
como individuos es basado en la matriz de la que Butler habla, en esta serie de
reglas de ser como persona, como hombre o mujer necesariamente. Es este
funcionamiento en base a la matriz que especifica que es y no permitido de un
individuo en la sociedad, para que esta funcione como sociedad, que a mantenido
a las minorías, todo el que no es hombre blanco de clase media como lo dice
Nochlin (Nochlin, Pp150) al margen. En este texto justamente, se hace una especie
de recorrido por todo lo que tomamos por sentado como parte de esta matriz. Desde
el entendimiento del privilegio y el cuestionamiento del “genio”; a la
exploración de instituciones o condiciones sociales que han permitido a través
del tiempo que el arte y muchos otros campos sean dominados por hombres. Estas
instituciones y condiciones son justamente basadas en la matriz discutida
anteriormente, que demarca lo que es y no aceptado de las personas. En este
caso de las mujeres no fue aceptado durante mucho tiempo el estudio artístico,
considerado para hombres y prohibido estrictamente en el caso de estudios del
desnudo a las mujeres. Obviamente esta es solo una de las evidencias de la
disparidad de condiciones comenzando por el no privilegio de nacer mujer y ser
criada como tal. Pero es en el cambio de pensamiento que permite que textos
como estos sean desarrollados, en la solo pregunta “Why have there been no great women artists?” que se
evidencian micro rupturas en la matriz que de cierta forma busca que cada
individuo exista como individuo sin una base de cómo debería o no ser de
acuerdo a su sexo u otras condiciones naturales.
miércoles, 28 de septiembre de 2016
martes, 27 de septiembre de 2016
Trending Topic
El rompimiento de cabeza en pro de la búsqueda de igualdad de condiciones en la época actual se ha convertido en un baladí dentro de toda su exquisitez; y es que se ha puesto tan de moda que si no lo haces seguro y pasas por un extraterrestre venido del planeta más despreciable y machista/feminista que haya exista en todo el universo, o puede que te confundan con un ente descorazonado y sin sentimientos, poco letrado y nada intelectual. Y si eres mujer , pues seas una irreverente y si eres hombre un desinteresado. Pues bien, más allá de seguir una moda, un movimiento, un trending topic o algo de este estilo es importante reconocer la verdadera relevancia de esta práctica, el simple hecho de reconocer el problema y buscar cambiarlo es una verdadera proeza contemporánea, el identificarse como una victima histórica de la desigualdad siendo hombre, mujer, blanco , negro, indígena, niño, niña, etc; se constituye en real activismo, pues los beneficios y el reconocimiento implícito que muchas veces yo saco por ser hombre blanco, de mediana edad, clase media es directamente proporcional a la invisibilizacion y poco reconocimiento que consigo al ser mujer, negro, niño, indígena. Sin embargo, es esencial estar conscientes de la tergiversación en la retórica, la misma que ha logrado problematizar todo lo que no cumpla con ciertas especificaciones, que en este caso son cumplir con el perfil de hombre blanco de clase media, lo que se traduce como los problemas de la "invisibilización de las mujeres artistas", "de los artistas negros" , "del arte de medio oriente", "del arte latinoamericano", entre muchos otros "problemas", los mismo que solo se han ganado ésta denominación por el poder que se logra ejercer a través de un distorsión machista de la historia en palabras de Linda Nochlin.
lunes, 26 de septiembre de 2016
Lo que se oculta detrás del falo
En el texto
de Judith Butler “Genger is Burning” se habla del papel que desempeñan los
roles de género en la actualidad, esto se explica a través de la película “Paris
en llamas” una película de los 90s tipo documental que trata de retratar la
vida de personas gays latinos y afroamericanos, junto con la comunidad transgénero.
Para Butler todos los géneros se
someten de un modo u otro al discurso hegemónico que en este caso es falo
céntrico, donde por ejemplo se tiende a feminizar de un modo extremo al hombre
gay, haciendo que este se despoje totalmente de su masculinidad sin embargo eso
no es cierto. Otro ejemplo muy claro es la necesidad que tiene el discurso hegemónico
que justificar el lesbianismo como una fuente de rechazo hacia el hombre a causa
de una mala experiencia, Butler al contrario afirma que el lesbianismo no se
justifica de esa manera, para ella el ser lesbiana es una elección que se
realiza por la liberación de la sexualidad de las personas.
Así dentro de este texto se
empieza a discutir la forma de representación de las personas transexuales como
aquellos que tienen la necesidad de expresar una feminidad exagerada a través
del baile y gestos particulares que los ayudan a identificarse dentro de su
grupo cultural, pero esto no es así este pensamiento tal y como dice Butler es
una generalización de un modo de actuar, pensar y vivir de un grupo de individuos.
Ambivalencias del discurso performativo y su éxito de re-significación
“(El fracaso
constitutivo de lo performativo)…un acto del discurso que tiene el poder de
crear aquello a lo que se refiere y crea más de lo que estaba destinado a
crear, un significante que excede a cualquier referente pretendido…”
(Butler, 2002)
Resulta fascinantemente compleja la discusión
que plantea la autora respecto a la ambivalencia del travestismo. Proporcionando una
perspectiva contextualizada, se presenta dicha postura como eje de
problematización al sistema dicotómico masculino/femenino relacionada con la
correspondencia de sexo y género como atribución de lo natural vs. lo cultural
tácitamente y se expone que, tanto el género como el sexo representan una
construcción formada por los discursos hegemónicos culturales y
científicos producto de la reiteración performativa de los mismos. Por un
lado, se evidencia al género como un efecto de la repetición compulsiva de una
serie de gestos que, al mismo tiempo sitúan el terreno para reflexionar sobre
el estatuto “natural” del cuerpo, pues no es posible establecerlo como tal: tanto
el observador como el cuerpo mismo están embebidos de un lenguaje cultural; la
categoría del sexo es inaprensible (esa es una discusión que se extiende para
otra ocasión).
“Cuerpos que importan” reconocen el valor de la materialidad y su significación simbólica tanto como
política que la transformación de los cuerpos y su performatividad representa a
la hora de reformular los roles genéricos socialmente asignados. El posicionarse
frente a un mundo social y sexual ordenado casi exclusivamente por la
genitalidad acuña el término Trans
como una postura reivindicadora que va más allá del cambio de atuendo; las
identidades sexuales y de género se expresan dentro de un dilema sobre el juego
del reconocimiento, en donde el cuerpo se constituye como su “propio” espacio;
en ese sentido lucir como lucen es un acto político. No obstante, mediante la
desnaturalización, también puede llevarse a cabo la re-idealización de las
normas a las cuales “tanto se contrapone”; pues, el paraguas Trans comprende
múltiples contradicciones en el sistema
hegemónico de la matriz heterosexual. Si bien la transformación cuestiona la
normativa binaria hombre/mujer, masculino/femenino; asimismo, puede resaltar la
objetivización de patrones específicos que marcan la distinción entre géneros y
la consolidan: se conflictúa el choque entre la construcción y re-construcción del
estatus quo.
Dentro
de todo, aún cuando resulta conflictiva la lógica de desnaturalización-
reidealización, lo que sí queda claro es el éxito logrado en cuanto a la
resignificación dada mediante la apropiación de aquellas formas hegemónicas del
poder, pues en su fracaso referente a un acometido de repeticiones que no
logran imitar fielmente a su referente, se abre la posibilidad de
re-significación heterogénea de los términos categorizantes.
Butler, J. (2002). Cuerpos que importan: sobre los límites materiales y
discursivos del "sexo" - P ed. - Buenos Aires - Paidós
Themachinetobeanother
¿En que momento, nuestras distinciones personales (todas
elecciones personales), nuestro anhelo de ser pasaron a ser normalizados en términos
binarios? ¿En que momento nuestros discursos y modelos de pensamiento se
volvieron tan extremistas, machistas o feministas? Las teorías de género abren
un cuestionamiento muy profundo dentro de los estructuralismos de nuestras
sociedades y critican como estas han establecido la norma dentro de la cual
debemos desarrollarnos como individuos. Aquí es donde el cuestionamiento y el
desarrollo de teoría de genero expande nuestra concepción y nos devela como
nuestras construcciones identitarias en relación al genero han sido manipuladas
a lo largo de la historia. Ahora bien, es muy importante destacar que el
control de nuestros sistemas siempre a sido ejercido desde la perspectiva de
instaurar lo normal, para a partir de una norma poder discriminar lo “anormal”.
A partir de esta formación surge la performatividad del genero, que refiere a
que la construcción del genero sucede como la consecuencia de actos reiterados,
aun así hubiera una discrepancia entre el sexo biológico y el genero. Sin
embargo, el identificarse con un genero, para Buttler, también implica identificarse con juego de
normas, por lo tanto, debemos corresponder ante la concepción de norma y
“actuar como hombres” o “ser mujeres decentes”; el alcance de lo normativo
nunca podrá determinarnos completamente.
Les comparto “The Machine to be Another”
Lo fenomenológico del género y el performance
En la cultura contemporánea la confusión entre arte sexo y
género es algo muy normal ya mayoría considera masculino y femenino como
claramente binario. Incluso en el mundo académico posmoderno existe un debate
en relación con el sexo y el género algunos sostienen que son inseparables,
otros no. A pesar de las presunciones de ver al sexo biológico es una parte de
cómo se interpreta el cuerpo, es más pertinente examinar el género como una
construcción personal importante y válida, separada de la multiplicidad binaria
sexual. El género, también, tiene un sinfín de interpretaciones no es el
paraguas proverbial para géneros no conformes, para nadie que esté fuera de esa
binariedad, un cuerpo que no se ajuste a la normativa de género de masculino y
femenino. En palabras de Judith Butler (2007) “Para reclamar que el género es una
norma no es lo mismo que decir que hay puntos de vista normativos de la
feminidad y la masculinidad, a pesar de que claramente son tales puntos de
vista normativos. El género no es exactamente que uno "es" ni es precisamente
lo que uno "tiene" ”. En el arte contemporáneo los artistas no
conformes con el género utilizan sus cuerpos como su medio artístico con el fin
de desmantelar la normatividad y los prejuicios, tomar esa binariedad y ponerla de adentro hacia afuera,
darle la vuelta totalmente. Hay que decir que el género y específicamente, los
cuerpos no conformes en el género, como se aprecia en el performance, prefieren
la intervención de múltiples facetas. A su vez, existe un diálogo de lo
voluntario con lo involuntario alrededor del cuerpo del género provocado por el
intercambio voluntario/involuntario entre el organismo encargado de hacer y el
cuerpo del espectador. En el performance se abre el campo hacia las varias
interpretaciones del género, y este al ser una construcción performativa (como
se lo viene desarrollando desde el campo de la fenomenología en el Segundo Sexo de Simone de Beauvoir) encaja
con las prácticas del performance.
Butler, J. (2007). El género en disputa. Paidos: Barcelona
los cuerpos que importan al arte
La teoría de género pide torcer con esa permanente imagen del sujeto plenamente constituido, recordando que es fruto de una construcción social, sensible a las ideologías de un determinado contexto y que conllevan consigo una pirámide de mandamientos. Por lo tanto, el sujeto sigue en proceso de normalización... aprendiendo de sus coetáneos y dialogando en torno a la ambivalencia que implica vivir en sociedad. El sujeto se describe como un ser implicado dentro de la exclusión y la abyección deshumanizante, es una persona que dice amar la tierra, pero no con todas sus criaturas o manifestaciones.
Esta repetición de practicas discursivas terminan siendo aburridos ejercicios de limitación pues en el rol performativo se acatan distintos grados de estabilidad corporal que siguen el eje de un marco simbólico hegemónico. Butler propone incluir esos otros cuerpos que no importan, incluir la abyección que es restringida y alimentar el accionar por medio de esa incompletitud que significa ser humano.
Para el arte contemporáneo esta inclusión significa revisar y replantear las narrativas y las privaciones que incluso el arte ha sabido sutilmente disimular. La materialidad ha sido llevada por un camino de experimentación y abandono que deja a la plasticidad como elemento del arte, pero ya no como su más preciada fuente de significado, lo material se ha diluido con las estéticas relacionales y con lo efímero del cuerpo cultural.
Debido a esto, arte hoy en día abarca también la discusión en torno a la marginalidad, pues como herramienta de purificación humana, el arte pretende llegar a todos los recónditos espacios de expresividad.
Cada época ha tenido sus diálogos alternos que buscaron ser siempre algo más complejos y reflexivos, en nuestro tiempo aparece el postporno como una manifestación crítica para parodiar el valor de los cuerpos... Facetas tan criticadas en la evolución sexual, pero que a su manera poetizan nuevamente sobre temas como el placer y el dolor, para mirar con frescura todo el conflicto de identidades puestas en juego.
Comparto el portafolio de Robert Mappletorphe, a quien le inspiraban estas formas de confrontar el "ideal" de la belleza clásica...
Esta repetición de practicas discursivas terminan siendo aburridos ejercicios de limitación pues en el rol performativo se acatan distintos grados de estabilidad corporal que siguen el eje de un marco simbólico hegemónico. Butler propone incluir esos otros cuerpos que no importan, incluir la abyección que es restringida y alimentar el accionar por medio de esa incompletitud que significa ser humano.
Para el arte contemporáneo esta inclusión significa revisar y replantear las narrativas y las privaciones que incluso el arte ha sabido sutilmente disimular. La materialidad ha sido llevada por un camino de experimentación y abandono que deja a la plasticidad como elemento del arte, pero ya no como su más preciada fuente de significado, lo material se ha diluido con las estéticas relacionales y con lo efímero del cuerpo cultural.
Debido a esto, arte hoy en día abarca también la discusión en torno a la marginalidad, pues como herramienta de purificación humana, el arte pretende llegar a todos los recónditos espacios de expresividad.
Cada época ha tenido sus diálogos alternos que buscaron ser siempre algo más complejos y reflexivos, en nuestro tiempo aparece el postporno como una manifestación crítica para parodiar el valor de los cuerpos... Facetas tan criticadas en la evolución sexual, pero que a su manera poetizan nuevamente sobre temas como el placer y el dolor, para mirar con frescura todo el conflicto de identidades puestas en juego.
Comparto el portafolio de Robert Mappletorphe, a quien le inspiraban estas formas de confrontar el "ideal" de la belleza clásica...
http://www.mapplethorpe.org/portfolios/male-nudes/?i=6
domingo, 25 de septiembre de 2016
Historia... Cuál!?
Dicen,
hay que conocer la historia para entender el presente. Me pregunto cómo
comportarme ante esta aseveración.. Si, puedo comprender que mi contexto define
gran parte quien soy, que digo, que hago y como pienso. Esa historia que se
supone que tengo aprender no solo me acompañara de la mano para que comprender
mi propia experiencia, sino que también serán los ojos, nariz y boca de del
otro (no importa si lo acabo de conocer) que me intenta nombrar.
Si
la historia es tan importante para mi presente, y si el tiempo es una sucesión
infinita de presentes entonces también será importante para la María José del
futuro… Cómo asumo la historia!!!?
De
alguna forma para asumir el presente hay que apropiarse de la historia, es una
estrategia que viene desde el lenguaje, para no matarnos (o justificar la
matanza) entre nosotros. Entiendo. Pero pregunto de nuevo, cómo asumo la
historia, si lo habitual es lo natural y lo natural es lo bello y lo bueno; y
la historia solo cuenta esos cuentos.
Cómo
asumir mi experiencia del presente si estoy constituida por voces mas
“objetivas” que me dicen quien soy, que tengo que decir, que tengo que hacer y
como tengo que pensar. Cómo permitirme interpelar por la historia si nací mujer
y la historia no ha sido la más justa de las instituciones con mi genero. La
verdad es que creo que al poder no le interesa la justicia, su estrategia se centra
en homogenizar a las masas, le encanta poner nombres y si no alcanzas a encajar
en ese nombre te conviertes en un sujeto fuera de la ley; y pagas las
consecuencias siendo excluido del relato.
Cómo
asumo a la historia? Supongo que con ojos curiosos y criticones. Estoy
absolutamente convencida que para entender mi presente necesito conocer mi
pasado, pero me niego a tener solo un punto de referencia. Y estoy segura que
hay historias que no conoceré porque son aquellas que han sido acalladas. Esa
certeza es la que me dice que lo único que puedo asumir de la historia es que
en cuenta que nunca ha sido absoluta, que existen excepciones, que la regla es
solo un habito.
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