martes, 29 de noviembre de 2016

Era digital


El performance cambia todo el tiempo, y responde a su contexto, a diferencia de ciertos soportes más tradicionales que a momentos pueden sentirse detenidos, como la pintura (esto no quiere decir que la pintura no cambie,  existe por ejemplo la pintura en campo expandido, sin embargo cuando se piensa en pintura es casi automática la relación con el lienzo). El contexto en el que vivimos hoy en día es digital, toda nuestra información se encuentra en las diferentes redes, qué nos gusta, a dónde vamos, nuestras conexiones, qué compramos, etc., somos seres globales, y nos encontramos en una red de circuitos tecnológicos, la tecnología nos permite estar en cualquier lugar del mundo, viajar en el tiempo, sin movernos de nuestra zona de confort. El performance al responder al contexto, incursiona en los medios tecnológicos y digitales, para generar una narrativa sobre la vida en la época contemporánea, en la que el tiempo y el espacio son confusos, en un teatro se podría recrear a un Marcel Duchamp encarnando a su personaje Rrose Sélavy, con solo una computadora, proyectores y luces, y sería real, no sería el Duchamp del s. XX, el de carne y hueso, pero el momento sería real, en ese espacio se encuentra un Duchamp. Vivimos en una meta realidad, en la que podemos re-crear todo, el performance puede utilizar todos los medios disponibles para crear realidades alternas, hace 100 años o menos eso habría sido llamado magia, hoy es simplemente vida. Creo que el problema en usar todos estos medios “fantásticos” reside en que la espectacularidad supera, algunas veces, al texto, como cuando el mapping recae en lo decorativo y se separa del arte.

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