domingo, 6 de noviembre de 2016

El Luto de Oikos

La certeza de que los cuerpos son ampliamente clasificados por un orden normativo es irrefutable. Resulta que con la biopolítica el ser humano es un elemento de la organización jerárquica a través de los siglos, su postura como ente social lo compromete a involucrarse seriamente con un deber que trasciende lo cívico, es una responsabilidad que se aferra a la naturaleza antagónica de su propia existencia. Entonces el cuerpo se materializa en una construcción que situa siempre al sujeto en relación al cuerpo cultural, y en esta causal relación toda palabra y acción tienen su consecuencia lógica. Ahora, dentro de esta masa organizada nos encontramos con una pirámide distribuida  por rangos de poder, los niveles tienen sus creencias pero no todos pueden emitir un juicio, o al menos que su juicio sea considerado en la esfera pública. Tanto Butler y Agamben nos enseñan que vivir en sociedad es una ley mediada, que sin embargo cuenta con formas de resistencia y reelaboración, y que estas modalidades de vida son un territorio valioso pues conforman la misma fuerza activa de la razón humana que le dieron motor a estos ejes sociales. El capital humano es por lo tanto, la pieza clave para el funcionamiento de este sistema que lucha por equilibrarse. 
Si nuestras vidas son tan importantes para que el ciclo continue, creo que se debe reflexionar sobre la noción de oikos (el núcleo, hogar, cuerpo global), y con esto concluyo, pues nunca está de mas volverse a preguntar ¿de dónde venimos y hacia dónde vamos?. 

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