lunes, 7 de noviembre de 2016

Biopolítica y sexualidad


La biopolítica plantea el análisis fundamental del funcionamiento referente a  lógica y el control soberano sobre el/los cuerpo/s. Volviendo a Foucault y su análisis sobre el tema en donde se identifica un entramado de tecnologías/mecanismos/técnicas del poder sobre el “derecho” de la vida y la muerte, el mismo que transforma la teoría clásica de gobernación (“hacer morir y dejar vivir”) a la moderna (“hacer vivir y dejar morir”), arrastra los interrogantes de cómo y por qué ciertas vidas/cuerpos son dignas/os (o no) de ser vividas, amadas, recordadas, lloradas….o marginadas, extirpadas o completamente ignoradas. Definitivamente, las lecturas de este módulo pueden ser explicadas a través de la categorización, patologización y “perversión” de la sexualidad. Un punto particularmente denso para las relaciones de poder lo significa, indudablemente, esta; grandes conjuntos estratégicos y dispositivos específicos de regulación se despliegan sobre la misma. Pensemos, entonces, en los dispositivos de alianza y sexualidad como edificaciones entorno a un sistema de reglas que definen lo permitido y lo prohibido: lo (i)lícito, por supuesto, de la interacción humana…así como también, lo pertinente en cuanto reacción y sensación de aquellos cuerpos. Por tanto, ese eje constituye la intersección vital como objeto de saber y poder al situarse, precisamente, en la encrucijada del cuerpo “individual” y “poblacional” al cual la biopolítica justamente refiere…Una vez más, la matriz heterosexual incluye-excluye, a través de la disciplina y el castigo como conformantes tanto externos como internos de la subjetivación de las personas, lo vivible y lo invivible.

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