El performance es una disciplina que se ha explorado desde
los 60’s, pero deriva desde las vanguardias del siglo XX, sin embargo, es
complejo definirlo, porque abarca un campo extremadamente amplio, no implica
solo un momento único que no se repite. El performance también se muestra en
forma de documento, y no necesariamente solo al registrarlo. Al momento de
capturar un momento que fue escenificado solo para una fotografía o video, la
obra es un performance, es al mismo tiempo archivo y obra, la línea que las
divide es muy angosta. Sin embargo si nos ponemos a pensar en la fotografía,
muchas veces es performada, incluso si es inconsciente, nos mostramos a la
cámara de maneras totalmente distintas, todo depende de la ocasión, por ejemplo
si ponemos tres escenarios: la fotografía para la cédula, el retrato familiar,
y una selfie. Para la fotografía de la cédula te ponen como condición salir sin
maquillaje, sin joyas, y serio, lo que provoca que sea un ambiente totalmente
hostil, los sujetos se muestran tensos; para el retrato familiar, se performa
una familia perfecta, feliz, sólida, por lo tanto el sujeto aparece con un
entorno tradicional e idealizado; y para la selfie el sujeto performa cómo quiere
ser visto por los demás, qué quiere mostrar de su cuerpo, y de su vida. Somos
seres performativos, esto no quiere decir que todo sea performance, pero si
implica que el performance no puede estar atado a un campo específico, el
performance puede residir en otros medios como la fotografía, el video, las
palabras.
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