El Arte Contemporáneo se viste de camuflage y a gatas observa a su tiempo.
Maquilla las barreras entre su vida y muerte, moviéndose elocuente pero con
sigilo va construyendo sus múltiples castillos de verdades. Si le preguntan
quién es, después de analizarlo con cuidado, respondería que es quien le nombra
y jura que vive en quien lo observe. Si es que tuvo un Dios, desarmo su altar
hasta dejarlos en piezas para armar innumerables altarcitos que se desvanecen
antes de poder echar un segundo vistazo. Profana la tumba de sus ancestros, e
intempestivo reescribe la historia familiar. Se ríe en la cara de la
permanencia, jactándose de su carácter tan evanescente. El Arte Contemporáneo es ambidiestro, y si su mano A pinta un lindo
paisaje, su mano Z embalsama a un tiburón de 4 m en formol.
El
Arte Contemporáneo cree firmemente en nosotros, jalándonos desde nuestros
ojos, nariz y boca; moviéndonos todas las extremidades y pinchado en cerebros y
emociones, intenta que recordemos de lo que somos capaces.
Pero
qué nos pide el Arte Contemporáneo a nosotros?... Quienes somos nosotros para
el Arte Contemporáneo!?
Yo
creo que nos pide una fe que nunca deje de ser cuestionada; que sea seamos valientes para juzgar , desafiar y proponer una multiplicidad de perspectivas. Que no le invitemos
a quedarse. Pide también que le echemos una mano y bailemos con él al ritmo que
nos quiera llevar. Nos pide ser cómplices de sus jugarretas. Porque para el
Arte Contemporáneo somos las multiformes fisuras por donde espía a su tiempo.
Durante el verano una guardiana me preguntó ¿qué es eso del arte?
ResponderEliminarGuardiana de una familia, guardiana de una comunidad, guardiana de una casa que no es suya. Ella que siempre vigila había encontrado un nuevo significado para guardar. Un término que tampoco es suyo y que sin embargo la invadió en palabras desde mi boca.
Pensar que no toda seguridad es deseable alimenta la añoranza de
un nuevo suceso que atraviese los flancos de una proclamada verdad. Con mi respuesta le hablé de fe en la creación... De la inseguridad certera que quiero acechar. Esta creencia responde en movimientos de ataque pues nunca ha dejado de cuestionarme. Pero ese ataque es el que fisura nuestro cuerpo. El arte es una convicción que por ser ambidiestra posibilita un golpe seguro. La violencia del arte es tambien bienvenida, las fisuras nos humanizan.
Sin imaginarlo la guardiana violentó su tiempo con una pregunta... Y quienes arrebaten contra su tiempo encuentran motivos para dejar de obedecer.
Sixto Rodriguez fue para los sudafricanos una voz misteriosa que llegó con emociones vibrantes durante un momento de extrema vigilancia. Su poesía fue inquietante y cinética. Todos cantaban sus himnos en homenaje a la promesa. Un apasible hombre que revolucionaba multitudes en un continente donde creía no haber llegado. ¿El tiempo nombra lo que es? Como ya se ha cuestionado... El tiempo seguramente nombró a Sixto, lo mató, lo mitificó, lo esperó y sobre todo lo creó nuevamente, fue un origen que parecía haber desaparecido mas solo estuvo escondido en la sincronía.
Una vez más fueron los guardines quienes al preguntarse por un ídolo desconocido, pudieron darle al mundo un tesoro que sigue escapando de su propia construcción.