miércoles, 31 de agosto de 2016

Los Hijos de la Postguerra en Mitad de una Guerra


Me llama mucho la atención leer sobre la época de la postguerra y constantemente sentir como la connotación del texto nos sitúa casi automáticamente en una suerte de coraza, o por qué no decirlo, en una especie de penumbra; algo así como la oscuridad de la que habla Agamben cuando define la contemporaneidad. Según Agamben el sujeto contemporáneo es aquel que mantiene la mirada fija en su tiempo para percibir, no sus luces, sino su oscuridad. (2011, p. 21). Y es que,  los individuos que pertenecemos a un periodo determinado de la historia (1945 en adelante) nos hemos convertido en los hijos de la postguerra. Sin embargo,  creo que es importante recalcar esa brecha  que existe entre los sujetos que experimentaron el tiempo directamente posterior a la guerra y los sujetos que pertenecemos más al nuevo siglo que al anterior.

Pues bien, me parece bastante razonable sentir que sí hubo un tiempo en el que el discurso de la postguerra realmente  se convirtió en esa coraza invisible que permitió que muchos artistas y muchos no artistas experimentaran tiempos de creación, de innovación, de subversión  a partir del sufrimiento por el que atravesaban. Siendo así ¿Cuál es esa oscuridad y cuáles son esas luces en la contemporaneidad? Por un lado, creo que la ciencia, la tecnología, la informática podrían fácilmente constituirse en esas luces de nuestra época, muchas veces enceguecedoras y distrayentes, pero al mismo tiempo  responsables de grandes aciertos históricos que actualmente rigen nuestra manera de enfrentar el mundo, o nuestras maneras de interactuar con nuestra contemporaneidad. Por otro lado, creo que la oscuridad  de nuestra época es la guerra en sí, la guerra que poco a poco la vamos sintiendo más cercana. 

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